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Gota a gota...

Hablemos

Dos docenas de palabras te parecen suficientes: siempre está el yogur, papá o mamá al cabo de tus labios. Para el resto de sentimientos, un poderoso grito, una estupenda pataleta o alguna interjección gutural ponen en tus manos lo que señalas. Mi mano, encima de tu cabeza, acompaña tu carrera hacia el charco, donde nos salpicas y haces sonar tu franco cascabel, que pone fondo a una retahíla incomprensible de ruídos donde "guapa", "más" y "ya está" parecen llevar el hilo de tu conversación. Tu cara, salpicada de gotas parece no necesitar más palabras. Tu padre, desconcertado, sólo desearía que permanecieras siempre niña, siempre verdad, que siempre fueses justa con tus deseos y que por fin, "te quiero", sean dos palabras que tengan algún sentido en tus labios.

3 comentarios

pini -

todo es olivia.
todo es perfecto.
qué afortunado sos de querer así de bien y expresarlo.

Buchmendel -

Aumentar su vocabulario es uno de los sentidos de mi vida... entre otros.

Xiquet -

Qué envidia! Sería fantástico volver a aprender a hablar. Ver los ojos del padre llenos de orgullo cuando por fin te saliera bien una "rr" o cuando una frase sacada de la nada (o el todo) infantil diera algún sentido a las incongurencias de la vida.